Jueves 30 de mayo de 2013
LA PARTE DE LOS ANGELES
(The angels’ share)(v.o.s.e.)
Dirección: Ken Loach.
Países: Reino Unido, Francia, Bélgica e Italia.
Año:2012.
Duración: 101 min.
Género: Comedia dramática.
Interpretación: Paul Brannigan (Robbie), John Henshaw (Harry), Gary Maitland (Albert), Jasmin Riggins (Mo), William Ruane (Rhino), Roger Allam (Thaddeus), Siobhan Reilly (Leonie).
Guion: Paul Laverty.
Producción: Rebecca O’Brien.
Música: George Fenton.
Fotografía: Robbie Ryan.
Montaje: Jonathan Morris.
Diseño de producción:Fergus Clegg.
Distribuidora: Alta Classics.
Estreno en Reino Unido: 1 Junio 2012.
Estreno en España: 16 Noviembre 2012
Festival de Cannes 2012. Premio del Jurado
Premios Cesar de la Academia Francesa 2012. Nominada a la mejor película europea.
SINOPSIS
Robbie es un joven padre de familia de Glasgow que no logra escapar de su pasado delictivo. Se cruza en el camino de Rhino, Albert y la joven Mo cuando, como ellos, evita por poco la cárcel pero recibe una pena de trabajos sociales. Henri, el educador que les han asignado, se convierte entonces en su nuevo mentor y les inicia en secreto… ¡en el arte del whisky! Entre destilerías y sesiones de degustación, Robbie descubre que tiene un auténtico talento como catador, y rápidamente es capaz de identificar las cosechas más excepcionales, las más caras. Junto a sus tres compañeros, ¿se contentará Robbie con transformar este don en una estafa, una etapa más en su vida de delitos y violencia? ¿O en un futuro nuevo y lleno de promesas? Solo los ángeles lo saben…
LA CRÍTICA
Ken Loach firma su película más inesperada y menos evidente en torno a la crisis actual. “La parte de los ángeles” es una comedia humanista, llena de un optimismo consecuente que no esquiva los claroscuros en su discurso.
Reconocido como estandarte de un cierto realismo británico, el cine de Ken Loach se ha consolidado en la memoria del público a través de tanto su constante señalización de la
injusticia social como su compromiso con una memoria histórica e ideologizada, asentada en cada colaboración con Paul Laverty en el guion. En esa cruzada inagotable que le da identidad como realizador, fueron varias las ocasiones en las que el discurso del cineasta a punto estaba de devorar e incluso inhabilitar la narrativa que lo validaba. Sin ir más lejos, “Route Irish” (2011), su (pen)última incursión tras la cámara, era un ejemplo de los riesgos en que podía incurrir un director entregado a la proclama visceral, el subrayado feroz de un tratamiento ideológico colindante con el maniqueísmo y la reflexión poco
templada.
Otras veces, en cambio, Loach ha sido un director que ha priorizado el componente humano, la ruta emocional del individuo para asentar la denuncia hacia el problema colectivo, tal y como sucedía en la brutalmente conmovedora “Mi nombre es Joe” (1998). “La parte de los ángeles” pertenece, precisamente, a esa facción menos politizada de su cine. Pero además, podría representar una inversión de la gramática trágica para el obrero, reemplazada por la comedia bienintencionada y llena de compadreo entre perdedores hacia un optimismo humanista que a más de uno pondrá nervioso. Y sin embargo, no hay en ese buenrrollismo contagioso la superficialidad hueca que recorre otras propuestas de mismas coordenadas, sino la huella del talento y la experiencia aplicada a un relato de naturaleza mutante y controlada, siempre coherente: la desagradable contundencia que acompaña a la presentación del personaje principal en el inicio da paso lento pero seguro a la comedia humanista y coral sobre la segunda oportunidad para, finalmente, reafirmarse en una conclusión entre la road movie y las cintas de grandes golpes.
Pero sobre todo, es el mensaje que se canaliza en ese recorrido, humilde y sagaz en su metáfora, el que engrandece el conjunto. Lejos del tono de moralina, “La parte de los ángeles” establece un brillante símil con el proceso de evaporación del whisky que tiene que ver con la fe en el ser humano, con agradecer la solidaridad ajena en medio de las ruinas. En esa jovialidad, nada gratuita y construida a base de claroscuros, Loach ha conseguido un extraño mérito: firmar su película menos evidente en torno a la crisis actual, y hacerlo apostando por un hálito de esperanza que no esquiva los recovecos tortuosos del discurso.
PRÓXIMA PROYECCIÓN: 6 de junio de 2013
LA DECISIÓN DE ANNE de Nick Cassavetes
La vida de Sara y Brian Fitzgerald, la de su pequeño hijo y la de Kate, su hija de dos años de edad, quedarán alteradas para siempre al enterarse de que Kate tiene leucemia. La única esperanza de los padres es tener otro niño para salvar la vida de Kate. Para algunas personas, estos temas de ingeniería genética provocan preguntas morales y éticas; para los Fitzgerald, y para Sara en particular, no existe ninguna otra opción sino hacer todo lo que se pueda para asegurar la vida de Kate…
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